Hoy contamos  la historia de José Antonio Domingo (45 años) , el se incorporó a la policia en el año 2004 y 8 años después ,en el mes de Octubre del 2012 tuvo un pequeño aviso estando de servicio .Un día tras estar por la mañana trabajando con normalidad ,cuando regresaba a la unidad para tomarse un pequeño descanso, noto que no se encontraba bien y empezó a notar un dolor de cabeza muy fuerte y un fuerte mareo,fue trasladado al hospital más cercano y tras varias pruebas se determino que era un pequeño vertigo y que no era preocupante y siguió con su vida normal.

Un mes después fue  trabajando cuando le volvió a dar otro mareo ,pero esta vez no era igual ,tuvo pérdida de consciencia y un dolor terrible de cabeza ,fue de nuevo trasladado al hospital ,pero en este caso le dijeron que no se preocupara que había sido otro mareo más grave pero que se podía marchar a casa ,el no se encontraba nada bien, pero siguió las indicaciones médicas.

Al día siguiente cuando se levanto de la cama ya noto que esto no era un simple mareo ,todo le daba vueltas no podia caminar en linea recta y le costaba entender a las personas ,fue de nuevo a su Mutua y le dieron de baja por ello ,mandándole una resonancia de forma Urgente al ver un derrame grave en uno de sus ojos.Unos días después le dieron la noticia que había sufrido un Ictus,pero esto no fue lo peor sino que 15 días después le repitió estando en su casa por la mañana ,de nuevo un fuerte dolor de cabeza le hizo perder la consciencia en el salón ,vino el SUMA de forma Urgente ,viendo como su mujer veía que no podía hablar bien y que decía cosas incoherentes ,otra vez se volvía a repetir y en la misma zona ,zona del cerebelo en el polígono de Willis .

Eso ocurrió en 2012, cuando ya no pudo volver a su puesto. “Cogí la baja, y en aquel entonces no sabía lo que debía de hacer ,no tenia capacidad de entender nada ,era como un automata ,había sufrido varios ictus isquémicos.

Antes había tenido un aviso y no le hice caso ,por el mal endémico que tenemos creyéndonos que esto no me puede pasar a mí. Entre en una depresión muy fuerte ,nada me parecía sencillo ,todo era un mundo ,no era capaz de atender a mi hija ,no podía enterarme de nada ,y me caía frecuentemente ,por las mañanas no podía levantarme de la cama ”, recuerda. Durante el periplo de especialistas en su enfermedad, recibe una comunicación de la Seguridad Social. “Me habían dado una incapacidad llevando solo 8 meses de baja ,ya habían resuelto sin verlo siquiera. Era incapaz de hacer nada , no era capaz simplemente de pensar que le estaba sucediendo.

Unos días después me llamaron de personal del Ayuntamiento indicándome que me había jubilado ,no entendía nada le indique a mi mujer que se acercara al departamento de personal conmigo ,ese día me notificaron el cese ,pero eso no era lo más grave ,pues todavía no era capaz de interpretar lo que estaba sucediendo, pues en persona me indicaron que era el procedimiento habitual y que no pasaba nada, que me cuidara. No dudé de lo que me decían”, cuenta.

Ailpold

JUBILACION FORZOSA

Fue seis meses después, tras una rehabilitación y un tratamiento para las crisis de angustia que estaba sufriendo ,cuando empezó a recuperarse del todo y descubrió que le habían jubilado. “Recibí de nuevo una carta certificada tras realizar un nuevo escrito a la seguridad social en la que me confirmaban que era pensionista.

Pero esto no era lo peor sino que a la vez unos días después recibí una llamada de la Unidad de mi Oficial ,indicándome que tenía que entregar la ropa y todas mis pertenencias ,lo recuerdo como el día más triste de mi vida porque es algo que no te esperases como si te arrancaran algo muy dentro de ti. 

“No había recibido ningún decreto de alcaldía, ninguna notificación del ayuntamiento conforme a que me cesaban, no había podido defenderme. Nada”, recuerda.

El INS ya había resuelto tras un informe de la Mutua por parte del neurólogo ,en el que indicaba que padecía una incapacidad permanente total y el responsable de personal le comunicó que no podía seguir trabajando. José Antonio era consciente de que no podía desempeñar su labor como agente de calle en aquel entonces  “voy medicado con anticoagulantes por mi enfermedad y además no estaba físicamente como estoy ahora tras la recuperación ” pero sí podia realizar cualquier otro puesto adaptado, porque hay muchísimos en Madrid.

Finalmente lo consiguió, pero no ha sido un camino fácil. “Tras muchos años de litigios judiciales y con las idas y venidas a la seguridad social ,conseguí revertir esta situación y pedí el reingreso en el año 2018 tras la ultima resolución ”.

EN TIERRA DE NADIE

“Me saque la oposición  con un gran esfuerzo, trabajaba 12 horas en la empresa privada,estaba muy cerca de los 28 años ,en 8 meses había aprobado en 4 municipios ,Pozuelo de Alarcón ,Torrejón de Ardoz ,Mejorada del Campo y Madrid .Pasé nueve meses en la academia para tener un puesto de trabajo seguro y por una enfermedad me echan a la calle sin darme ni si quiera ni un triste papel”, lamenta.

Jose Antonio es padre de una niña, tenia un trabajo seguro y una vida acorde al sueldo que ganaba pero de repente se vio con la mitad de los ingresos y fue una época muy dura la que tuvo que pasar. Tras ello, reclamó al consistorio, al Ayuntamiento de Madrid un puesto adaptado a sus lesiones pero se lo denegaron. Se vio “en tierra de nadie” durante muchísimo tiempo .

Primero conoció al compañero Rentero de Madrid ,»una de las mejores personas que he conocido» ,me oriento y me ayudo muchísimo ,es casi como un hermano para mí, el fue el que me abrió los ojos en este periplo judicial ,y posteriormente, conocí, buscando información a Vicenç Flores de la Asociación de Policías con Discapacidad (AILPOLD) . 

Su presidente, Vicenç Flores, le orientó para poder reclamar sus derechos. “Sin ellos no hubiera podido hacer nada porque vamos totalmente  perdidos”, agradece José Antonio. Tras estudiar la normativa, se agarró a la normativa vigente, y reclamó su derecho a un puesto acorde a su situación.

A pesar de que tuvo que llegar hasta el tribunal Supremo el periplo judicial y recurrir varias veces la incapacidad emitida por el INSS sin valorarle ,consiguió  revocar dicha situación.

Una vez solicitada la reincorporación por el Ayuntamiento que tuvo que recurrir dado que no la llevaban a efecto ,unos meses después se le realizo una valoración funcional en el Instituto Fabiola de Mora y Aragón que determino que podía regresar a un puesto de trabajo operativo con limitaciones funcionales.

Aun tiene procesos judiciales abiertos contra el consistorio y varias reclamaciones internas en procesos internos , decir ,que 2 años después de la incorporación todavía no se ha echo justicia con el ,aún habiendo ya un dictamen de la ONU por vulnerar los derechos de los policías con discapacidad en España.

Luchar para trabajar

No puedo estar más contento con volver a mi puesto de trabajo . “Quiero que los compañeros no dejen de luchar ,no hay que conformarse ,hay que adaptarse a tu situación pero trabajar es un derecho que no hay que dejarlo perder”, subraya. “Estoy muy feliz en mi situación actual . No tenían que haberme jubilado nunca ,porque podía haber realizado un montón de funciones perfectamente, acomodándolas a mi estado de salud. Siempre te queda un punto de frustración y dolor pero también de satisfacción por haberlo conseguido”, confiesa.

José Antonio anima al resto de compañeros que se han visto discriminados por una discapacidad sobrevenida a no parar hasta volver a su puesto de trabajo. “Se puede conseguir, hay que pelearlo muchísimo, pero no hay que tener miedo a las administraciones . Y es que esta lucha va más allá de recuperar tu puesto de trabajo, es de vulnerarte como persona» . “Pienso en un montón de compañeros que no conocen esta asociación y están por ahi perdidos como lo estuve yo , no podemos llegar a informar a todos y muchas administraciones lo hacen mal porque no saben hacerlo de otra forma , por ello no hay que abandonar nunca a un compañero con una incapacidad , todos merecemos un puesto de trabajo adaptado”, señala.

Ahora como no podía de ser de otra forma dedica su tiempo libre a ejercer como delegado de la zona de Madrid y luchar junto a los compañeros de la Asociación (AILPOLD) a que no sea vulnerado ningún compañero que sufra una incapacidad sobrevenida o se encuentre solo y perdido.

Aún así, se muestra positivo porque, al fin y al cabo, ha vencido. Un periplo de seis años de lucha para acceder a un derecho fundamental; trabajar.