El Ayuntamiento de Barcelona «despide»  a los Guardia Urbanos por «discapacitados».

Realizar y superar unas oposicones en la Administración no es garantía de tener trabajo. O al menos eso es lo que se desprende al ver como la propia Administración Pública que debe cumplir con la legislación vigente hace con su propio personal cuando a estos se les reconoce alguna de las modalidades de minusvalía.

El ayuntamiento y su actual alcalde Xavier Trias i Vidal de Llobatera deben «desconocer» la abundante normativa en la que podríamos encontrar.

La Ley 27/2011, de 01 de agosto de actualizacion, adecuación y modernización, del sistema de Seguridad Social, ya establece en el preámbulo y en su art. 141, la finalidad de «protejer el mantenimiento del empleo como discapacitado en la misma empresa, y en especial en el caso de los colectivos que tienen regulada la segunda actividad».

O más aún con la aprovación reciente del Real Decreto Legislativo 1/2013 de 29 de noviembre, que establece en su Preámbulo que esta norma se dicta para la erradicación de toda forma de discriminación, conforme a los artículos 9.2, 10, 14 y 49 de la Constitución Española y a la Convención Internacional de la ONU sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad y los tratados y acuerdos internacionales ratificados por España.

Pues bien, en la actualidad, todos sus agentes son «despedidos» por discapacitados,negándoles su derecho a incorporarse nuevamente.

Esperemos que los tribunales de una vez por todas solucionen este disparate  y condenen a aquellas personas que manifiestamente incumplen a aquello a lo que habían jurado fidelidad al tomar posesión del cargo.